batmanga, de jiro kuwata

uno. la anécdota reviste interés por sí solita: durante la explosión de fama pop que trajo consigo la transmisión de batman, la serie sesentera, una compañía de comics japoneses —manga, para los familiarizados– llamada shōnen gahōsha consiguió la licencia para publicar al popular personaje en aquellos lares. lo insólito del caso es que la licencia les permitía crear comics –avalados por dc, la editorial original del hombre murciélago– independientes de las aventuras del personaje del otro lado del mundo; con sus propias tramas, temáticas y estilo visual. la situación duró casi un año de publicaciones semanales, de abril de 1966 a mayo de 1967, y terminó cuando terminó la fiebre por batman, que al parecer fue poco duradera en japón. el asunto fue olvidado: durante años, el mundo ignoró que existió otro batman, uno que había tenido sus propias aventuras bajo la óptica, radicalmente distinta como es natural, de un artista japonés: jiro kuwata. así, los cincuenta y tres números del batman nipón quedaron olvidados: más de mil páginas de comics que nunca vieron la luz fuera de japón.

dos. esta situación duró hasta que chip kidd, diseñador e ilustrador extraordinaire, tuvo noticia de ella. la información llegó vía david mazzuchelli, el dibujante de la mítica batman: year one –que se enteró de la existencia del manga durante una visita realizada en los noventa a japón, según consigna el mismo kidd en esta entrevista–, lo que nos demuestra que a la realidad, en efecto, le gustan las simetrías. al saber esto –y para no entrar en engorrosos detalles–, kidd propuso recolectar ese año de mangas y publicarlos de alguna forma. dc aceptó, y durante diez años, y con la ayuda de saul ferris, un perfecto desconocido cuyo principal talento era la astucia a la hora de localizar ejemplares coleccionables, kidd realizó una compilación de lo más destacado del batman japonés, junto con alguna memorabilia y mercancía de la época. la antología fue diseñada por kidd* y lanzada en 2008: el libro se llamó bat-manga!: the secret history of batman in japan. el tomo es hermoso; como muestra, aquí dejo algunos escans –se consiguen fácil con una googleadita:

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esta, por ejemplo, parece prefigurar el realismo pop de alex ross.

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en esta otra es evidente una de las mayores virtudes del dibujo de kuwata: un dinamismo casi cinematográfico, reforzado con expresivas líneas de movimiento y posturas aerodinámicas

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en esta imagen y en otras por el estilo se nota la influencia nipona en la fisonomía de este batman: se llama bruce wayne, pero su rostro es el de un japonés.

tres. pero el viaje de bat-manga –como ya se le conoce casi universalmente– no terminó en el libro de kidd; en noviembre del año pasado, shogakukan creative, una editorial japonesa, publicó bat-manga completo, en tres tomos recopilatorios. aprovechando la coyuntura del aniversario número 75 de batman, dc comics decidió hacer lo propio, y comenzó a publicar el cinco de julio de este año la colección completa, a razón de un número por semana, dentro de su colección digital first –en la que se “prueban” algunos títulos primero en formato digital antes de pasar a impreso (o no): allí estuvo li’l gotham, por ejemplo. hasta esta semana, han salido ya cinco números; la buena noticia es que la colección completa también su publicará impresa, en tres trade paperbacks cuyo primer tomo verá la luz a finales de este año.

la filial de dc en méxico, aprovechando también el aniversario de batman, comenzó a publicar los tres tomos de bat-manga hace poco más de un mes. vale la pena echarle ojo. salvo algunas torpezas menores en la traducción –como ciertas redundancias y palabras repetidas– y una portada no muy bonita –aunque esto no es defecto de la editorial mexicana, sino de la original–, la edición es muy solvente. destaca del bat-manga su trazo híper dinámico, capaz de transmitir movimiento con apenas unas cuantas líneas. sin embargo, lo más interesante, a mi parecer, se encuentra en dos de las últimas historias: ‘la venganza del doctor gorila’ y ‘el episodio del hombre que dejó de ser humano’ –este último, fermoso título. el primero es un transparente comentario sobre el maltrato animal en laboratorios (sorprende lo temprano de su edición: ¡en 1966!), en el que un gorila –el doctor gorila del título– adquiere el intelecto de un científico –y, luego, el de batman– y decide aniquilar a la raza humana. ¿habrá conocido kuwata la planète des singes, la novela de boulle que dio pie a la película hollywoodense? a saber. el simio, como es natural, no gana el encuentro, pero el arco narrativo se cierra con una declaración de batman que parece prefigurar a peta:

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la segunda historia, ‘el episodio del hombre que dejó de ser humano’, es una interesante narración acerca de las consecuencias –exageradas, por supuesto– de la mutación humana y sus injerencias en la evolución de la especie. la historia narra cómo se descubre que al gobernador del estado donde viven batman y robin se le detecta “una mutación”. el sujeto debe elegir entre vivir –sometiéndose a una operación en la que removerán lo que causa la mutación– y acelerar la mutación a través de un proceso que incluye radiación. el gobernador elige lo segundo a fin de que la humanidad conozca qué mutación evolutiva le espera, y termina convertido en un monstruo terrible que azota gotham sin rastro de piedad. a fin de cuentas, el argumento parece ser un poco una advertencia sobre “los peligros de la ciencia” –una constante de la ficción científica–, pero es notable la forma en que se aproximan a esos problemas.

bat-manga es, entonces, un nostálgico testimonio de una época no tan lejana pero sí muy diferente. la flexibilidad con la que dc permitió a kuwata crear sus propios cómics es ahora impensable y, quizá, añorable: el artista enriqueció al personaje, lo dotó de nuevas dimensiones –algunos elementos fueron utilizados por grant morrison en su enloquecido run con el personaje– y contribuyó a crear un episodio en la historia de los comics que merece ser más conocido. ojalá que esta edición lo logre. ~

* nota: hubo algunos necios que reclamaron a dc por no darle crédito de portada a jiro kuwata. gente que, básicamente, no leyó ni la portada del libro. acá la respuesta de chip kidd. en esta edición, que es una traducción y reimpresión “remasterizada” de la original, los créditos son todos para kuwata.

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