afterlife with archie

en 2012, francesco francavilla dibujó una portada variante para el número 23 de life with archie, el cómic de archie —duh— que corría por entonces. su trabajo, naturalmente, fue impecable (i). aquí la portada:

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la imagen desencadenó desayunos y conversaciones al interior de archie comics, y poco tiempo después la idea se materializó en un encargo: afterlife with archie. los comisionados fueron francesco francavilla en el arte y roberto aguirre sacasa en los guiones. aguirre sacasa es un guionista cuyo hábitat natural son los comics y el teatro, además de haber adaptado carrie de stephen king al cine y the stand, también de stephen king, al cómic. comenzaron a trabajar y por allí de noviembre de 2013 apareció afterlife with archie #1. a diferencia del resto de los comics de archie, que aparecen normalmente en puestos de periódicos, afterlife se vendió directamente en tiendas de comics, una sabia decisión motivada, quizá, por su temática —es un cómic de horror más que de amoríos adolescentes, aunque este elemento no está perdido— y por el arte de francavilla, quien está asociado al mercado adolescente y adulto del cómic. las tres portadas del primer número —la “oficial” y dos variantes— corrieron a cargo de francavilla. aquí están—la “oficial” es la de extrema izquierda:

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la historia es, en términos generales, la siguiente: jughead —torombolo, para los que somos crecimos leyendo las traducciones mexicanas— acude con sabrina —la bruja del pueblo; técnicamente, el mismo personaje de sabrina, la bruja adolescente, la serie de nickelodeon con melissa joan hart— para que ella intente resucitar a hot dog, el perro de jughead que ha sido recién atropellado. es importante recordar que este es el panel que da comienzo a la trama:

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hilda y zelda, las tías de sabrina, se niegan: la mascota ha muerto ya, y traerla de vuelta de la muerte conllevaría una ruptura de leyes mágicas a la que ellas no están dispuestas. sabrina, conmovida por el dolor de jughead —quien le dice que quiso a hot dog tanto como ella quiere a salem, su gato—, decide ayudarlo: toma el necronomicón de sus tías y usa un hechizo para resucitar a hot dog. sus tías perciben la ausencia del libro y la castigan con “a year under silent reflection and atonement in the nether-realm, away from mortal world, under constant supervision.” a sabrina la abandonamos aquí y no volveremos a saber de ella hasta terminado el primer volumen del cómic, o sea, hasta el número seis, del que no me ocuparé hasta dentro de unos meses que esté terminado el segundo volumen (ii).

previsiblemente, el truco funciona, pero a un alto costo: hot dog vuelve, sí, pero zombificado. cuando el perro se acerca a casa de jughead, este lo recibe con beneplácito, pero se encuentra con que su mascota lo muerde con fiereza. el panel rebosa expresionismo:

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este es el primer contagio, según nos informan los recuadros del cómic. nos han estado advirtiendo: “menos de 12 horas antes del primer contagio”, “diez horas antes”, “esa noche”. a la mañana siguiente, el recuadro nos dice: ocho horas después del primer contagio. así lo sabemos: ya comenzó el fin del mundo en riverdale.

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después de ser mordido por hot dog, jughead enferma. esa noche es el baile de halloween en la preparatoria de archie y sus amigos; archie, quien no quiere enfrentarse a betty y veronica, visita a jughead para ofrecerle pasar la noche allí en lugar de ir al baile. su amigo, muy debilitado, le dice que se vean después. será la última vez que archie vea vivo a jughead.

esa misma noche, en el baile, reggie confiesa a archie que atropelló a hot dog el día anterior, lo que a archie le parece imposible: él escuchó a hot dog, aunque pensó que tenía rabia y que había contagiado a jughead. archie no puede terminar de escuchar la historia: jughead irrumpe en el gimnasio después de atacar a dos profesores afuera de la escuela. completamente zombificado, se para en el marco de la puerta y cliffhanger: allí termina el primer número. el panel es aterrador y remata con dos datos: uno, la historia continuará; dos, full contagion inmenent:

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(hay que resaltar, también, el carácter circular del número, que comienza con una imagen de jughead en el marco de una puerta, vivo, y termina con otra de jughead en el marco de una puerta, muerto. esta estrategia, comúnmente utilizada para dotar de completitud a las narraciones, parece heredada del cine, concretamente, de la narración hollywoodense tradicional.)

el capítulo siguiente, dance of the dead —el título bien podría ser referencia a la película homónima de 2008— tiene varios elementos destacables, tanto a nivel “temático” como visual. en el primer rubro podemos señalar el elemento incestuoso entre cheryl blossom y su hermano gemelo, jason, sobre cuya relación aguirre ha declarado (iii): “i mean, twins in horror movies are great. the twin girls in the shining, the twins in carrie, it’s just a classic horror trope we wanted to explore”, o el interludio con nancy y ginger, personajes clásicos del cómic que aguirre y francavilla han visto a la luz de una relación lésbica secreta. estos dos desarrollos son tocados a manera de prólogo e interludio, respectivamente, lo que permite sembrar dos líneas argumentales que podrían ser retomadas o no en el futuro de la narración, y que al mismo tiempo enriquecen el universo de personajes que cruzan afterlife with archie. en cuanto a la ilustración de francavilla, toda es impecable, pero lo que sobresale es esta splash page posterior a la mordida que jughead propinó a ethel, quien iba disfrazada de blancanieves:

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aprovecho esa imagen—que bien podría haber salido de snow white: a tale of terror— para hacer el apunte. es sabido que las obras “de género” (o subgénero, como se guste) suelen mirarse a sí mismas con afán referencial, erudito. (esto puede leerse como impulso posmoderno o como producto de la llamada “muerte del cine” sucedida en los años noventa. ambas lecturas serán correctas, creo, e incluso complementarias.) afterlife with archie no es la excepción: es posible encontrar casi en cada página alguna pequeña referencia, algún guiño al género de horror —cinematográfico, principalmente. así, podemos ver a personajes vestidos de freddy krueger o nosferatu, o a otros que hablan del terror como género y lo meditan: ¿quién ganaría, krueger o myers? son estos personajes, chuck y dilton, los que toman conciencia de que lo que está sucediendo en riverdale es, de hecho, un apocalipsi zombi muy similar al que ellos conocen gracias al cine. mientras que algunas películas de zombis contemporáneas —léase aquí mi novio es un zombi, por ejemplo— deciden omitir deliberadamente el hecho de que existe ya toda una mitología en torno al no-muerto, afterlife with archie abraza la tradición. en este aspecto es cercana a scream o a fade to black, dos de las primeras películas con plena conciencia de su condición de película de horror.

el segundo número termina con un cliffhanger que hace referencia al tono cándido de la original life with archie. los chicos que escaparon del ataque de jughead al baile han llegado a casa de veronica —quien, por si no lo recuerdan, es hija de un padre millonario— y la narración se cierra, puesto que lo que hemos presenciado hasta ahora es el relato de los hechos que veronica ha hecho a su padre a fin de que deje entrar a su grupo de amigos a casa. no sabemos si lo permitirá, pero el número se despide así:

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el número tres de afterlife es quizá el menos bueno de los seis que han sido publicados hasta ahora. la razón es sencilla: es lo que en una narrativa serializada se conoce como “episodio de transición”. una vez desarrollados algunos aspectos de la trama, es necesario plantar otros que se explotarán conforme avance la historia. el episodio tres —llamado sleepover— muestra los recuerdos del padre de veronica —su llegada a riverdale, la construcción de su mansión—, la conversión en zombi de una de las chicas del grupo —midge, quien a su vez muerde a su novio, moose, y a otro chico—, la huida en motocicleta de nancy y ginger, la pareja que vimos en el número pasado, y el escape de archie de la mansión, a fin de encontrar a los padres de sus amigos. en líneas muy generales la acción real es poca, pero el episodio sirve para poner sobre la mesa la culpa que arrastra el padre de veronica y la necesidad que el grupo tendrá por abandonar la mansión en busca de un lugar seguro en los números cuatro y cinco —con lo que terminará el primer volumen.

adenda ii –la anotación original es de rodrigo rothschild, @rotch, gran cinéfilo y lector de comics. este episodio termina con un ejemplo muy destacable de cliffhanger: archie llega a su casa, mientras busca a sus padres, y se encuentra con un perro zombificado a punto de atacarlo. del diálogo y la sorpresa de archie deducimos que ese perro es vegas, su propia mascota:

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(pensemos por un momento en el lector regular de comics mensuales, aquel que religiosamente adquiere o descarga su cómic preferido los miércoles de cada cuatro semanas. pensemos en la sorpresa, el asombro y la expectación de esperar treintaiún días para conocer el destino de archie y su perro zombificado. ahora sí podemos acercarnos a estimar la efectividad de este cliffhanger.)

el cuarto episodio comienza con una serie de recuerdos –en tonos amarillos, que es el color que francavilla y su equipo eligen para mostrar el pasado– de archie adoptando a un cachorro. el suspenso de lo que sucede con archie y su perro se prolonga por tres páginas, en lo que parece ser pura exposición para entender el dolor de archie por ver a su perro zombificado, pero la siguiente página nos lo dice todo:

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después de la transición al presente, en el que archie está a punto de ser atacado por hot dog, viene la revelación: ¡el perro zombi no es vegas, es hot dog! este cliffhanger prolongado por cinco páginas –que no son poca cosa: un cómic del tipo de afterlife tiene veintitrés páginas por número, así que allí se va una cuarta o quinta parte del total– es un muestra de la fértil relación creativa entre guionista y dibujante de este cómic. fin de la adenda.

vegas interviene y evita el ataque; unos recuadros nos permiten conocer los elementales —y algo cursis, a decir verdad— pensares del can:

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(noten el octavo panel de izquierda a derecha y de arriba abajo: vean los ojos del perro: sientan su auténtico dolor. ¿dudas acerca de la maestría de francavilla?)

lo que sigue a continuación es, a mi juicio, es la mejor secuencia de toda la serie hasta ahora: la de la muerte del padre zombificado de archie a manos del propio archie. el joven, quien ha entrado a su casa después de que vegas se sacrificara por él, busca a su familia por todos lados. encuentra a su madre en un estado de choque casi catatónico, y a su padre, quien ha sido mordido y convertido en zombi. acá la página en la que sucede todo:

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algunas cosas: en primer lugar, esta página es prácticamente un compendio de toda la paleta de colores que hasta entonces ha usado francavilla en el cómic. (quiero hacer un muestrario con todas las páginas del cómic, pero aún no encuentro una forma adecuada y práctica de hacerlo. en cuanto lo logre la añadiré al post.) en segundo, cada color equivale a un nivel temporal. el lila o fucsia sirve para señalar cómo archie se dirige a matar a su padre:

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el azul forma una gran imagen de archie preparándose para asestar el golpe mortal. noten su rostro compungido:

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el amarillo revela los recuerdos de padre e hijo —de los que me interesaría saber si son “reales” en el universo de archie, es decir, si salieron en comics viejos; esto serviría para “cerrar” aún más la historia; pienso concretamente en los trabajos de loeb y sale en su serie de colores para marvel, en la que se visitan “huecos” de continuidad en la historia de determinados personajes –hulk, daredevil, spider-man, captain america– en medio de anécdotas que sí existen en el canon de cada superhéroe:

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finalmente, los tonos rojizos sirven para enfatizar la muerte del padre de archie.

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el orden es también cronológico: archie se acerca, alza los brazos, recuerda toda su vida con su padre durante ese instante y, finalmente, lo liquida. la perfección no solo del trazo, sino del entintamiento y la planeación de la página, es apabullante.

archie salva a su madre y ambos huyen de vuelta a la mansión de veronica. el epílogo es brillante, y deja puesta una semilla cuyos frutos aún no conocemos. podemos ver a hot dog llegar ante jughead, quien además está acompañado por un nutrido grupo de zombis. jughead señala a una casa—la mansión de veronica, como es natural— y esboza una especie de sonrisa. los zombis gruñen y el capítulo acaba: next: siege!, nos dice un último recuadro.

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después de este final, en el que jughead parece tener una primigenia conciencia —quien esté familiarizado con el género del zombi lo podrá imbricar de inmediato con la conciencia que muestra el zombi líder en land of the dead, de romero—, es momento de recordar estas líneas de la narración de veronica en el número dos de la serie. quién sabe qué tanto se explote esta vertiente, pero no deja de resultar intrigante, en función de quién muere y quién vive, que los zombis conserven un dejo de memoria –o de rencor:

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el quinto número, a pesar de ser el episodio que concluye el “libro uno”, cierra muy pocas de las líneas que se han establecido —básicamente, cierra sólo una—, y en su lugar abre nuevas vetas que seguramente serán utilizadas en los futuros números. archie y su grupo —a los que se les suma el mayordomo y el padre de veronica— huyen de la mansión y de riverdale; conocemos de las múltiples infidelidades del padre de veronica y su consecuente tormento después de la muerte de su esposa. archie traza un plan que incluye fuegos artificiales para distraer a los zombis —otro truco probablemente heredado de land of the dead— y tenemos esta bonita página llena de “planos holandeses”:

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adenda: quiero destacar una cosa respecto a esta página. observen quiénes son los personajes que, pese a estar en un mismo plano, son divididos en dos paneles. uno es archie y otro es el mayordomo, pero también betty y veronica son separadas pese a estar en el mismo plano. este es un comentario “formal” a un aspecto “temático”; archie acaba de matar a su padre; el mayordomo se divide entre servir a la familia y sobrevivir (y, como ya sabemos, es aquejado por una tormenta interna dada la enorme cantidad de secretos que guarda); betty y veronica son mejores amigas separadas por el amor hacia un mismo hombre. es notable (y a mí me parece incluso entusiasmante) cómo el panel y sus separaciones han pasado de ser meras divisiones entre secuencias y escenas a convertirse en auxiliares vitales para la codificación/decodificación del lenguaje del cómic (iv). fin de la adenda.

el grupo, finalmente, logra escapar mientras los zombis se encuentran embelesados con los fuegos artificiales. esto apenas es el inicio: es común en las historias de zombis que el comienzo del éxodo sea parte del set-up o planteamiento de la narración. las cosas están servidas para trazar una épica de zombis en cómic que deje mal parada incluso a the walking dead —que es, sabrán los que la hayan leído, quizá el mejor cómic de zombis que se ha hecho. entre otras cosas, afterlife with archie es interesante porque, independientemente de sus virtudes intrínsecas, es una excelente manera de demostrar que el postulado aquel de “se acabó la originalidad” es perezoso y míope; cualquier premisa, por muy manida que esté, es susceptible de recibir una buena dosis de aire fresco. el giro imprevisto está allí, esperando a ser descubierto: nomás hay que tener el talento y la disciplina y la paciencia para encontrarlo. ~


i. francavilla es, para quien no lo sepa, uno de los artistas del cómic más efectivos trabajando actualmente; su afición y profundo conocimiento de la época pulp lo ha convertido en la elección obvia para ilustrar varios títulos revival, como black beetle (del que poseo orgullosamente una copia del primer volumen), y sus ilustraciones de versiones alternativas de batman y otros personajes han fascinado a más de uno en internet. mucho de su trabajo puede consultarse en su tuiter, @f_francavilla, y en su página web.

ii. dato: en vista del éxito de afterlife with archie, una nueva serie de sabrina, en el mismo tono de horror, será lanzada en octubre. los guiones estarán en manos de aguirre, pero los lápices serán trabajo de robert hack, cuyo trabajo no conozco, pero sé que viene bendecido por la mano de francavilla. a cruzar los dedos.

iii. en entrevista con comic book resources.

iv. dos lecturas al respecto: reading frank miller’s batman: the dark knight returns, pt. iii y iv. el ensayo completo es una chingonería y, a mi gusto, debería ser el modelo bajo el cual se tendría que comenzar a desarrrollar mucho del análisis y la crítica seria de cómic.


la mejor forma de obtenerlo es escribir a decomixado, una buena tienda de comics en el df que, a diferencia de varias otras, no da precios elevados, permite apartar y hace envíos a toda la república. escríbanles a decomixado[arroba]gmail[punto]com.

batmanga, de jiro kuwata

uno. la anécdota reviste interés por sí solita: durante la explosión de fama pop que trajo consigo la transmisión de batman, la serie sesentera, una compañía de comics japoneses —manga, para los familiarizados– llamada shōnen gahōsha consiguió la licencia para publicar al popular personaje en aquellos lares. lo insólito del caso es que la licencia les permitía crear comics –avalados por dc, la editorial original del hombre murciélago– independientes de las aventuras del personaje del otro lado del mundo; con sus propias tramas, temáticas y estilo visual. la situación duró casi un año de publicaciones semanales, de abril de 1966 a mayo de 1967, y terminó cuando terminó la fiebre por batman, que al parecer fue poco duradera en japón. el asunto fue olvidado: durante años, el mundo ignoró que existió otro batman, uno que había tenido sus propias aventuras bajo la óptica, radicalmente distinta como es natural, de un artista japonés: jiro kuwata. así, los cincuenta y tres números del batman nipón quedaron olvidados: más de mil páginas de comics que nunca vieron la luz fuera de japón.

dos. esta situación duró hasta que chip kidd, diseñador e ilustrador extraordinaire, tuvo noticia de ella. la información llegó vía david mazzuchelli, el dibujante de la mítica batman: year one –que se enteró de la existencia del manga durante una visita realizada en los noventa a japón, según consigna el mismo kidd en esta entrevista–, lo que nos demuestra que a la realidad, en efecto, le gustan las simetrías. al saber esto –y para no entrar en engorrosos detalles–, kidd propuso recolectar ese año de mangas y publicarlos de alguna forma. dc aceptó, y durante diez años, y con la ayuda de saul ferris, un perfecto desconocido cuyo principal talento era la astucia a la hora de localizar ejemplares coleccionables, kidd realizó una compilación de lo más destacado del batman japonés, junto con alguna memorabilia y mercancía de la época. la antología fue diseñada por kidd* y lanzada en 2008: el libro se llamó bat-manga!: the secret history of batman in japan. el tomo es hermoso; como muestra, aquí dejo algunos escans –se consiguen fácil con una googleadita:

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esta, por ejemplo, parece prefigurar el realismo pop de alex ross.

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en esta otra es evidente una de las mayores virtudes del dibujo de kuwata: un dinamismo casi cinematográfico, reforzado con expresivas líneas de movimiento y posturas aerodinámicas

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en esta imagen y en otras por el estilo se nota la influencia nipona en la fisonomía de este batman: se llama bruce wayne, pero su rostro es el de un japonés.

tres. pero el viaje de bat-manga –como ya se le conoce casi universalmente– no terminó en el libro de kidd; en noviembre del año pasado, shogakukan creative, una editorial japonesa, publicó bat-manga completo, en tres tomos recopilatorios. aprovechando la coyuntura del aniversario número 75 de batman, dc comics decidió hacer lo propio, y comenzó a publicar el cinco de julio de este año la colección completa, a razón de un número por semana, dentro de su colección digital first –en la que se “prueban” algunos títulos primero en formato digital antes de pasar a impreso (o no): allí estuvo li’l gotham, por ejemplo. hasta esta semana, han salido ya cinco números; la buena noticia es que la colección completa también su publicará impresa, en tres trade paperbacks cuyo primer tomo verá la luz a finales de este año.

la filial de dc en méxico, aprovechando también el aniversario de batman, comenzó a publicar los tres tomos de bat-manga hace poco más de un mes. vale la pena echarle ojo. salvo algunas torpezas menores en la traducción –como ciertas redundancias y palabras repetidas– y una portada no muy bonita –aunque esto no es defecto de la editorial mexicana, sino de la original–, la edición es muy solvente. destaca del bat-manga su trazo híper dinámico, capaz de transmitir movimiento con apenas unas cuantas líneas. sin embargo, lo más interesante, a mi parecer, se encuentra en dos de las últimas historias: ‘la venganza del doctor gorila’ y ‘el episodio del hombre que dejó de ser humano’ –este último, fermoso título. el primero es un transparente comentario sobre el maltrato animal en laboratorios (sorprende lo temprano de su edición: ¡en 1966!), en el que un gorila –el doctor gorila del título– adquiere el intelecto de un científico –y, luego, el de batman– y decide aniquilar a la raza humana. ¿habrá conocido kuwata la planète des singes, la novela de boulle que dio pie a la película hollywoodense? a saber. el simio, como es natural, no gana el encuentro, pero el arco narrativo se cierra con una declaración de batman que parece prefigurar a peta:

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la segunda historia, ‘el episodio del hombre que dejó de ser humano’, es una interesante narración acerca de las consecuencias –exageradas, por supuesto– de la mutación humana y sus injerencias en la evolución de la especie. la historia narra cómo se descubre que al gobernador del estado donde viven batman y robin se le detecta “una mutación”. el sujeto debe elegir entre vivir –sometiéndose a una operación en la que removerán lo que causa la mutación– y acelerar la mutación a través de un proceso que incluye radiación. el gobernador elige lo segundo a fin de que la humanidad conozca qué mutación evolutiva le espera, y termina convertido en un monstruo terrible que azota gotham sin rastro de piedad. a fin de cuentas, el argumento parece ser un poco una advertencia sobre “los peligros de la ciencia” –una constante de la ficción científica–, pero es notable la forma en que se aproximan a esos problemas.

bat-manga es, entonces, un nostálgico testimonio de una época no tan lejana pero sí muy diferente. la flexibilidad con la que dc permitió a kuwata crear sus propios cómics es ahora impensable y, quizá, añorable: el artista enriqueció al personaje, lo dotó de nuevas dimensiones –algunos elementos fueron utilizados por grant morrison en su enloquecido run con el personaje– y contribuyó a crear un episodio en la historia de los comics que merece ser más conocido. ojalá que esta edición lo logre. ~

* nota: hubo algunos necios que reclamaron a dc por no darle crédito de portada a jiro kuwata. gente que, básicamente, no leyó ni la portada del libro. acá la respuesta de chip kidd. en esta edición, que es una traducción y reimpresión “remasterizada” de la original, los créditos son todos para kuwata.

#75deBatman

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un superficial vistazo a los títulos más conocidos del universo dc que se publican ahora, o a las películas recientes de christopher nolan, o a los videojuegos de arkham asylum, parece arrojar una conclusión: a batman lo ha sepultado la pornoviolencia, el machismo funcional, la musculatura en esteroides. por momentos, el gran panorama da la impresión de que, actualmente, batman no es un superhéroe sino un policía represor.

the dark knight y detective comics —publicados de 2011 a la fecha— dos de los títulos del personaje que mayor atención mediática reciben, están plagados de estos elementos. no es difícil establecer una cronología que explique su contenido. en 1986 aparecieron dos series que prácticamente reformularon el arquetipo superheroico en general: the dark knight returns, de frank miller, y watchmen, de alan moore y dave gibbons —publicadas recientemente por editorial televisa—. aunque en el apartado estético eran casi opuestas —miller parecía dibujar poseído por un espíritu feísta, mientras que el arte de gibbons estaba más emparentado con cierto “realismo”—, ambas contenían características argumentales similares: conciencia política y social —manifestada en el acercamiento que sus personajes tenían a las preocupaciones populares y en las parodias que hacían a políticos estadounidenses, con énfasis en richard nixon—, protagonistas con dilemas existenciales, cuestionamientos acerca de lo correcto y lo incorrecto —lo que a veces derivaba en héroes igual de violentos que los villanos.

la influencia de ambas —junto con algunas otras que sumaron a la ola revisionista, como squadron supreme, de gruenwald y buscema— se hizo evidente a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa: los superhéroes eran ultra violentos, híper musculosos, cínicos. durante esa época —comúnmente referida como the dark age—, muchos creadores tomaron la fórmula de moore y miller, torciéndola en dirección contraria, despojándola de su contenido sociopolítico y subiendo el volumen a la violencia. a la vez, el aumento de la musculatura de los superhéroes llegó a cotas ridículas: como ejemplo basta ver el trabajo de rob liefeld en x-force y otros títulos de la época. con el tiempo, la mayor parte de esas constantes terminó por diluirse, y los comics entraron en la etapa contemporánea, más heterogénea que nunca: motivadas por el éxito del cómic underground y necesitadas de nuevas perspectivas, las grandes editoriales miraron a la escena independiente, de donde extrajeron a muchas de sus grandes estrellas actuales, pero también a autores de voz única: brian michael bendis, mike allred y, más recientemente, michael fiffe.

como es inevitable en estos casos, quedaron resabios de esa oscuridad mal entendida. uno de ellos, la saga de batman de christopher nolan, fue celebrada por traer “realismo” al personaje —no olvidemos que estamos hablando de un hombre que sale a perseguir criminales en mameluco de murciélago—, y esta es una constante que se repite en un sector importante de los fans: hay una exigencia de madurez mal asimilada, de solemnidad. (la serie de videojuegos arkham asylum, con todo y su soberbio gameplay y su atención al detalle, se inscribe en esta tradición solemne e hiperviolenta.) satisfacer esta expectación ha derivado en pobres resultados: títulos concentrados en batman masacrando delincuentes a puñetazos; caóticos arcos narrativos en los que se sigue a asesinos seriales encargados de las más diversas atrocidades; decenas de splash-pages dedicadas al lucimiento muscular de los protagonistas. el problema es narrativo: más preocupados por dar gusto a los fans, algunos de los autores de batman han olvidado en dotar a sus títulos de una trama interesante, mientras que los autores con perspectivas menos convencionales han sido destinados a títulos poco conocidos o a experimentos narrativos alejados de los reflectores.

aunque algunas quejas se han levantado en internet respecto a la temática y estética de estos títulos de batman —la tira de kate leth en comicsalliance del 10 de marzo de este año es buen ejemplo—, es posible encontrar opciones si se busca con detenimiento. es innegable que algunos de los principales títulos de batman han padecido la presencia constante de estos elementos, pero también es cierto que no son las únicas formas de acercarse al personaje. la misma dc lo hace patente: batman, el título escrito por scott snyder, es una muestra de inteligencia narrativa; batman beyond 2.0 revisa el arquetipo del personaje desde una óptica cercana a la ciencia ficción; batman: li’l gotham, de dustin nguyen, presenta historias accesibles y humorísticas con un dibujo riquísimo e inusual para el personaje; batman: black & white presenta a autores invitados creando historias cortas acerca del personaje desde una perspectiva distinta y enriquecedora.

hasta hace unos meses, el problema era que de entre los títulos propositivos, sólo el batman de scott snyder recibía suficiente atención mediática. esto parece ir cambiando poco a poco: future’s end, el actual evento de dc comics, presenta como uno de sus protagonistas a batman beyond; el rediseño de batgirl, anunciado hace apenas un par de semanas, parece también representar un cambio hacia direcciones más amables.

eso ya permite vislumbrar una salida. no es que batman yazca muerto en pleno 75 aniversario de su creación: el aire que le dan las visiones inusuales de creadores ajenos al género superheroico lo mantiene vivo. aún están lejos esos tiempos en los que el hombre murciélago protagonizaba novelas en las que denunciaba el turismo sexual infantil (the ultimate evil, de andrew vachss), pero la figura del superhéroe está lejos de pertenecer solamente a su editorial. para confirmarlo solo basta voltear a ver los trabajos de josh simmons –creador de mark of the bat, quizá la mejor visión del final de batman–, kate beaton —quien creó la hilarante the adventures of sexy batman–, yalle stewart –-autor de jl8o gerardo preciado y daniel bayliss –que concibieron the deal, un mediano cómic que explora una relación homosexual entre batman y el joker–: historias que con frecuencia vuelven al formato de tira cómica para elaborar parodias deconstructivas del personaje, visiones periféricas del arquetipo. un vistazo a deviantart (por decir uno de tantos) también muestra que los artistas dispuestos a dar su propia versión del personaje son legión. los tiempos nos permiten conocer estas lecturas y no conformarnos con lo que ofrece un ‘canon’ que ya a estas alturas se antoja insuficiente.

para encontrar a este batman, ese que tiene algo más que ofrecer lejos de la violencia convencional, es necesario alejar la mirada del centro y concentrarse en la periferia: es allí donde, ajeno a puñetazos policiacos y represiones fascistoides, se puede ver de cerca el auténtico regreso del caballero oscuro. ~

batgirl: rediseño

la noticia la dio ayer mtv: batgirl, hasta ahora en manos de la guionista gail simone, recibirá en octubre a un nuevo equipo creativo, conformado por cameron stewart –que viene llegando de batman & robin— y brenden fletcher, a quien yo no conocía de nada. lo más relevante de la noticia, empero, no fue eso, sino el rediseño que experimentó el traje de batgirl, que de esto:

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pasó a esto:

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independientemente de que el diseño de babs tarr, la nueva dibujante del título, mantenga muchas variantes del anterior –principalmente, en materia de colores; como me dijo @rotch, “si reduces el diseño a plastas es prácticamente lo mismo”–, además de hacerse clarísimo eco del estilo de trazos gruesos de the brave and the bold, la serie de 2008 y el cómic que surgió en consecuencia en 2009 (y, bueno, del diseño de hit girl, la superheroína menor de edad de kick-ass), lo que a mí me resulta más interesante está en esta imagen:

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y, concretamente, en este detalle:

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me explico. este año no ha sido sencillo para dc. en general, desde el lanzamiento de los new 52 (una especie de borrón y cuenta nueva de la continuidad de sus personajes, con nuevos orígenes y series que comenzaron otra vez desde el número 1), hace ya tres años, dc ha enfrentado serias críticas a sus títulos y a sus políticas editoriales. no sin razón: aunque la llegada de los new 52 trajo cosas dotadas de interés —first wave de azzarello/morales, por ejemplo, o los nuevos runs de wonder woman, con el mismo azzarello en los guiones y chiang en el dibujo, además del reboot de action comics, con grant morrison escribiendo, entre otras cosas–, con el tiempo quedó claro que los intereses de dc no estaban, de ninguna forma, en los títulos propositivos. mientras que marvel comics tenía en primera fila al casi experimental hawkeye de fraction, dc tenía una serie de títulos escritos por geoff johns, quizá el guionista más complaciente con las exigencias nerd que jamás se haya visto: pura complacencia, nada de interés. la mayoría de los comics de dc, actualmente, están concentrados no en captar nuevos lectores, sino en satisfacer a los que ya tiene a través de lo más obvio: ultraviolencia –basta un vistazo a detective comics de finch para entender esto–, musculaturas exageradas –no en vano vimos volver a jim lee a un puesto directivo y a los lápices de un nuevo título importante, superman unchained— y heroínas con trajes en spandex cubriendo sus generosos pechos. pura masturbación mental para el ñoño promedio, feliz de recibir más dosis de oscuridad y violencia, producto de la herencia mal asimilada del the dark knight returns de miller/janson y el watchmen de moore/gibbons. tengo para mí que dc, actualmente, parece estancada en aquella horrible época de los noventa no en vano apodada the dark age.

aquí entra en escena la notoria queja que emitió kate leth en comics alliance en marzo de este año, titulada 52 pick up. acá está, por si les da flojera abrir otro maldito link:

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y el punto que me llama la atención en relación con el rediseño de batgirl:

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aunque en ese momento me pareció que la postura de leth adolecía de generalizar un poquito demasiado –venía yo de leer el run de nguyen en li’l gotham, una belleza que merece ser más conocida–, el tiempo le dio la razón. la gota que derramó el vaso fue la desafortunadísima portada de teen titans #1, a lanzarse en este mes (no sé si después del escándalo se decidió continuar con el título). la portada era esta:

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y poco después de su anuncio, janelle asselin publicó en comic book resources su ‘anatomy of a bad cover’, un análisis descarnado en el que criticaba severamente varias decisiones de estilo de la portada y hacía este –razonable por lo demás– señalamiento:

the worst part of this image, by far, are her breasts. the problem is not that she’s a teen girl with large breasts, because those certainly exist. the main problem is that this is not the natural chest of a large-breasted woman. those are implants. on a teenaged superheroine. natural breasts don’t have that round shape (sorry, boys). if you don’t believe me, check out this excellent tutorial from artist meghan hetrick.

a secondary problem is that no girl with breasts that large is going to wear a strapless top for anything, much less a career that involves a lot of physical activity. in previous new 52 “teen titans” covers and issues, we’ve seen this same costume, but more often than not, wg’s breasts are drawn smaller, or the top is pulled up higher. the way rocafort has drawn her here, we’re one bounce away from a nipslip. on a teenager. in case you forgot that entirely relevant point.

que yo sepa, dc nunca contestó a este reclamo, pero sí lo hicieron los fans: algunos, incluso, emitieron veladas amenazas de violación contra asselin. si la crítica a la portada tenía validez por sí sola –“virtually all of dc’s new 52 books appear to be aimed at the exact same demographic: males 18-39. and this cover is made for that demographic”–, ese tipo de ataques solo la refrendan. el asunto, naturalmente, quedó allí, y no hubo mayores noticias después de eso.

hasta este rediseño de batgirl. aunque no es una respuesta directa, la atención a algunos elementos –el spandex, para no ir más lejos, o el confeso cambio de tono: “we really wanted to make this a book with a light tone, of fun and adventure and mystery, and let the rest of the bat-family deal with the darkness”, declaró stewart a mtv– hace pensar que quizá –solo quizá– dc esté, finalmente, escuchando las exigencias que han hecho durante ya un rato una fracción importante del público que sigue a sus personajes. ~